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CARILLAS
Cuando lo que se pretende es corregir no sólo el color sino la forma, tamaño y colocación de las piezas dentales se puede recurrir a la colocación de carillas. Al igual que los dientes naturales, las carillas con el paso del tiempo tienden a deteriorarse, por lo que es de vital importancia para prolongar su vida útil el mantenimiento diario por medio del cepillado y uso de hilo dental, y periódicamente mediante limpiezas y pulidos realizados por el odontólogo.
Las carillas pueden ser de distintos materiales, los más utilizados son:
Carillas de composite: son uno de los tratamientos que requieren mayor destreza y experiencia dentro de la odontología estética, ya que se trata de un modelado realizado de forma manual y directa sobre el diente y, a que el grosor de la carilla debe ser ínfimo para que no resulte artificial el resultado. Se pueden realizar de forma individual, aunque el tratamiento habitual consiste en cubrir de seis a ocho dientes anterosuperiores. Es adecuado entre otros en los siguientes casos: fracturas, diastemas, desgaste, dientes teñidos... siendo posible efectuarlo a cualquier edad. La duración de las carillas de composite está entre 6 y 7 años. Una vez su estado se deteriore se regenera el mismo con un tratamiento que consiste en eliminar la capa superficial de composite y sustituirla por una nueva, sin necesidad de eliminar completamente la carilla. Las principales ventajas de este tratamiento son que es conservador con los tejidos dentales (no es necesario tallar los dientes) y que el resultado es reversible. Además se trata de un tratamiento que, generalmente, se puede realizar en una sola sesión.
Carillas de porcelana son finas láminas de porcelana adheridas a la superficie de la pieza dental tratada, que generalmente sustituyen la cara visible del diente consiguiendo notables mejoras de la posición, color y forma del diente en cuestión, con un mínimo desgaste de la pieza dental. Requiere una elevada destreza del profesional para la preparación del diente, la toma de impresiones, su colocación y una gran sincronización con el laboratorio dental al tratarse de un trabajo de gran precisión, pues se tiene que lograr un ajuste exacto de la carilla.
En cuanto al mantenimiento del resultado, tras el tratamiento, se puede hablar de entre diez y quince años, siempre con los cuidados y precauciones pautadas por el odontólogo. Entre sus ventajas se puede hablar de la uniformidad y mantenimiento del color, que a diferencia de lo que ocurre en otras técnicas no se altera por el transcurso del tiempo. El resultado estético es óptimo. Su color parece natural y es estable a largo plazo. Otra de sus ventajas, es que una vez cementadas son capaces de soportar importantes fuerzas de tracción, pues la adhesión que consiguen al esmalte es elevada. Están indicadas igualmente en casos de apiñamiento de dientes o incluso para solucionar desgastes de piezas.
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